por lo tanto, se representa a sí misma en primer lugar. Pero la postura en la que la examino junto a la ventana está tomada del recuerdo de otra persona, de aquella dama con la que desearía cambiar a mi paciente, tal como muestran los pensamientos del sueño. En la medida en que Irma deja ver una placa diftérica, lo cual recuerda la preocupación por mi hija mayor, llega a la representación de esta, mi hija, detrás de la cual, vinculada a ella por la coincidencia de nombre, se oculta la persona de una paciente perdida a causa de una intoxicación. En el transcurso posterior del sueño, el significado de la personalidad de Irma se transforma (sin que cambiara la imagen de ella vista en el sueño); se convierte en uno de los niños que examinamos en la consulta pública del instituto infantil hospitalario, donde mis amigos demuestran la diversidad de sus facultades mentales. La transición fue mediada evidentemente por la representación de mi propia hija. A través de la resistencia al abrir la boca, la misma Irma pasa a ser una alusión a otra dama examinada en una ocasión por mí y, además, en el mismo contexto, a mi propia mujer. En las alteraciones patológicas que descubro en su garganta, he reunido, por lo demás, alusiones a toda una serie de otras personas aún.
Sammelpersonen und Mischpersonen.
Todas estas personas con las que doy al ir tras la pista de «Irma» no aparecen en el sueño en carne y hueso; se ocultan tras la persona onírica «Irma», la cual queda configurada así como una imagen compuesta de rasgos, por lo demás, contradictorios. Irma se convierte en representante de estas otras personas sacrificadas en la labor de condensación, haciendo yo que se manifieste en ella todo aquello que, paso a