dar la libertad porque si no se asfixian. Abre la caja, los insectos están muy debilitados; uno vuela y sale por la ventana abierta, pero el otro queda aplastado por el batiente de la ventana mientras ella la cierra, tal como alguien le exige (manifestaciones de repugnancia).*
Análisis: Su marido está de viaje, la hija de catorce años duerme en la cama a su lado. La pequeña le llama la atención por la noche sobre el hecho de que una polilla ha caído en su vaso de agua; pero ella omite sacarla y a la mañana siguiente se compadece del pobre animalito. En su lectura nocturna se contaba cómo unos muchachos arrojan a un gato en agua hirviendo, y se describían las convulsiones del animal. Estos son los dos motivos oníricos, en sí indiferentes.
El tema de la crueldad con los animales sigue ocupándola. Años atrás, cuando vivían en el campo durante el verano en una determinada zona, su hija había sido muy cruel con los animales. Se hizo una colección de mariposas y le exigió arsénico para matar a las mariposas. Una vez sucedió que una polilla con el alfiler atravesado en el cuerpo estuvo volando por la habitación durante mucho tiempo; otra vez se encontraron algunas orugas, guardadas para su crisalidación, muertas de hambre. La misma niña, a una edad aún más tierna, solía arrancar las alas a escarabajos y mariposas; hoy en día se atemorizaría ante todos estos actos crueles; se ha vuelto muy bondadosa.
Este contraste la preocupa. Le recuerda a otro contraste, el que existe entre la apariencia y la mentalidad, tal como lo representa Eliot en Adam Bede. Una muchacha hermosa, pero vana y completamente tonta; junto a ella, una fea pero noble. El aristócrata que seduce a la gansita; el obrero