Hohnbaum relata (según Krauss) que el primer brote de locura solía derivar de un sueño angustioso y terrorífico, y que la idea predominante guardaba relación con dicho sueño. Sante de Sanctis aporta observaciones similares sobre paranoicos y declara que, en algunos de ellos, el sueño es la «vraie cause déterminante de la folie».
La psicosis puede irrumpir de golpe en la vida con el sueño eficaz que contiene la explicación delirante, o desarrollarse lentamente a través de otros sueños que aún deben batallar contra las dudas.
En un caso de De Sanctis, al conmovedor sueño le siguieron ataques histéricos leves, y luego, en ulterior evolución, un estado de angustia y melancolía. Féré (según Tissié) informa de un sueño que tuvo como consecuencia una parálisis histérica.
Aquí se nos presenta el sueño como etiología del trastorno mental, aunque hacemos igualmente justicia a los hechos si afirmamos que el trastorno mental mostró su primera manifestación en la vida onírica, que brotó por primera vez en el sueño.
En otros ejemplos, la vida onírica contiene los síntomas morbosos o la psicosis se limita a la vida onírica. Así, Thomayer llama la atención sobre los sueños de angustia, que deben ser concebidos como equivalentes de ataques epilépticos. Allison ha descrito una enfermedad mental nocturna (nocturnal insanity, según Radestock) en la que los individuos parecen estar completamente sanos durante el día, mientras que por la noche se producen regularmente alucinaciones, ataques de furor y cosas por el estilo. Observaciones similares en de Sanctis (equivalente onírico paranoico en un alcohólico, voces que acusan a la esposa de infidelidad); en Tissié. Tissié aporta de