Ephialtes . La otra clase, en cambio, se tenía por determinante del futuro; a ella pertenecen: 1. la profecía directa que se recibe en el sueño (χρηματισμός, oraculum ), 2. la predicción de un acontecimiento inminente (ὅραμα, visio ), 3. el sueño simbólico, necesitado de interpretación (ὄνειρος, somnium ). Esta teoría se ha conservado durante muchos siglos».
Mit dieser wechselnden Einschätzung der Träume stand die Aufgabe einer »Traumdeutung« im Zusammenhange. Da man von den Träumen im allgemeinen wichtige Aufschlüsse erwartete, aber nicht alle Träume unmittelbar verstand und nicht wissen konnte, ob nicht ein bestimmter unverständlicher Traum doch Bedeutsames ankündigte, war der Anstoß zu einer Bemühung gegeben, welche den unverständlichen Inhalt des Traumes durch einen einsichtlichen und dabei bedeutungsvollen ersetzen konnte.
Als die größte Autorität in der Traumdeutung galt im späteren Altertum Artemidoros aus Daldis, dessen ausführliches Werk uns für die verloren gegangenen Schriften des nämlichen Inhaltes entschädigen muß3.
La concepción presuscientífica del sueño de los antiguos estaba ciertamente en la más plena armonía con toda su cosmovisión, la cual solía proyectar como realidad al mundo exterior aquello que solo tenía realidad dentro de la vida anímica.
Tenía en cuenta, además, la impresión principal que la vida de vigilia recibe del sueño a través del recuerdo que de este queda por la mañana, pues en dicho recuerdo el sueño se presenta ante el resto del contenido psíquico como algo ajeno que, por decirlo así, procede de otro mundo.
Por lo demás, sería erróneo creer que la doctrina del origen sobrenatural de los sueños carece de partidarios en nuestros días; prescindiendo de todos los escritores pietistas y místicos —los cuales hacen muy bien en conservar ocupados los restos del antes extenso territorio de lo