olvido del sueño no ha dejado de cumplir una intención hostil.
Una prueba convincente de la naturaleza tendenciosa del olvido de los sueños2, al servicio de la resistencia, se obtiene en los análisis a partir de la apreciación de una etapa previa al olvido. No es nada raro que, en medio de la labor interpretativa, surja de repente un fragmento omitido del sueño que se califica como olvidado hasta ese momento. Esta parte del sueño arrancada al olvido es siempre la más importante; se encuentra en el camino más corto hacia la solución del sueño y, por ello, fue la más expuesta a la resistencia.
Entre los ejemplos de sueños que he intercalado en el contexto de este tratado, se da el caso de que deba insertar a posteriori un fragmento tal de contenido onírico. Se trata de un sueño de viaje que se venga de una desagradable compañera de viaje, el cual he dejado casi sin interpretar debido a su contenido en parte groseramente obsceno. El fragmento omitido reza así:
Digo sobre un libro de Schiller: It is from . . . pero me corroigo, advirtiendo el error mismo: It is by . . . El hombre observa entonces a su hermana: «¡Si lo ha dicho bien3!»
La autocorrección en el sueño, que a algunos autores les ha parecido tan maravillosa, no merece probablemente que nos ocupe. Preferiré mostrar para el lapsus lingüístico en el sueño el modelo tomado de mi memoria. A los 19 años estuve por primera vez en Inglaterra y pasé un día en la playa del mar de Irlanda. Me deleitaba, por supuesto, capturando los animales marinos dejados atrás por la marea y me ocupaba precisamente de una estrella de mar (el sueño comienza con: Hollthurn-Holothurien ), cuando una niña encantadora se me acercó y me preguntó: Is it a starfish? Is it alive? Yo respondí: Yes he is alive , pero luego me avergoncé de la incorrección y repetí la frase correctamente.