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nydus/Die TraumdeutungPublic
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VII. Zur Psychologie der Traumvorgänge.

como logro de la labor del sueño y como marca de la ayuda prestada por oscuras fuerzas de las profundidades anímicas (vvéase el diablo en el sueño de la sonata de Tartani). El rendimiento intelectual en sí recae sobre las mismas fuerzas anímicas que durante el día realizan todas estas cosas. Probablemente tendemos en un grado muy excesivo a sobrevalorar el carácter consciente también de la producción intelectual y artística. A partir de los testimonios de algunas personas sumamente productivas, como Goethe y Helmholtz, más bien nos enteramos de que lo esencial y nuevo de sus creaciones se les otorgó en forma de ocurrencias y llegó a su percepción casi acabado. La coadyuvancia de la actividad consciente en otros casos no tiene nada de extraño, tratándose de un esfuerzo de todas las facultades mentales. Pero es el privilegio, muy mal utilizado, de la actividad consciente que esta pueda ocultarnos a todas las demás, allí dondequiera que intervenga.

Apenas vale la pena la pena establecer la importancia histórica de los sueños como un tema especial. Cuando, por ejemplo, un jefe tribal se vio impulsado por un sueño a una empresa audaz cuyo éxito intervino de manera transformadora en la historia, surge un nuevo problema solo mientras se contraponga el sueño como una fuerza ajena frente a otras fuerzas anímicas más familiares, y ya no más cuando se considera el sueño como una forma de expresión de mociones sobre las cuales pesaba de día una resistencia, y que de noche pudieron procurarse refuerzo a partir de fuentes de excitación profundamente soterrañas27.

Pero la consideración con la que los pueblos antiguos recibían al sueño es un homenaje, fundado en un atinado presentimiento psicológico, hacia lo indómito e indestructible del alma humana, hacia lo demoníaco, que produce el deseo onírico y que volvemos a encontrar en nuestro inconsciente.

No digo sin intención en nuestro inconsciente, pues lo que llamamos así no coincide con el inconsciente de los filósofos, ni tampoco con el inconsciente

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