gewisse, dem Individuum wichtig erscheinende Sinneseindrücke von der Vernachlässigung während des Schlafes ausnehmen kann (Amme und Kind), und daß man durch den eigenen Namen weit sicherer geweckt wird als durch einen gleichgültigen Gehörseindruck, was ja voraussetzt, daß die Seele auch im Schlafe zwischen den Sensationen unterscheidet (Abschnitt I, p. 39/40). Burdach folgert aus diesen Beobachtungen, daß während des Schlafzustandes nicht eine Unfähigkeit, die Sinnesreize zu deuten, sondern ein Mangel an Interesse für sie anzunehmen ist. Die nämlichen Argumente, die Burdach 1830 verwendet, kehren dann zur Bekämpfung der somatischen Reiztheorie unverändert bei Lipps im Jahre 1883 wieder. Die Seele erscheint uns demnach wie der Schläfer in der Anekdote, der auf die Frage »Schläfst du« antwortet »Nein«, nach der zweiten Anrede, »dann leih’ mir zehn Gulden« aber sich hinter der Ausrede verschanzt: »Ich schlafe«.
La insuficiencia de la doctrina de los estímulos oníricos somáticos puede demostrarse también de otro modo. La observación muestra que los estímulos externos no me obligan a soñar, por más que estos estímulos aparezcan en el contenido del sueño tan pronto y en la medida en que yo sueño. Frente a un estímulo cutáneo o de presión, por ejemplo, que me afecta durante el sueño, dispongo de varias reacciones. Puedo no hacerle caso y descubrir luego al despertar que, por ejemplo, una pierna estaba descubierta o un brazo oprimido; la patología nos ofrece en efecto numerosísimos ejemplos de que diversos estímulos sensoriales y motrices, intensamente excitantes, permanecen ineficaces durante el sueño. Puedo percibir la sensación durante el sueño, por así decirlo a través del sueño, como ocurre por regla general con los estímulos dolorosos, pero sin tejer el dolor en un sueño; y en tercer lugar puedo despertar a causa del estímulo para eliminarlo.