interpuesto y ajeno entre dos etapas de la vida que encajan perfectamente y se continúan la una a la otra.
»Y sin embargo —prosigue Hildebrandt—, tan verdadero y correcto es el aparente contrario. Me refiero a que con este hermetismo y aislamiento van de la mano la más íntima relación y conexión. Podemos afirmar sin ambages: por mucho que el sueño ofrezca lo que sea, toma el material para ello de la realidad y de la vida espiritual que se desarrolla en torno a esta realidad... Por extrañamente que proceda, en realidad nunca puede desprenderse del mundo real y sus creaciones más sublimes así como las más grotescas deben tomar siempre prestada su materia prima de aquello que se nos ha manifestado ante los ojos en el mundo de los sentidos o que ya de algún modo ha encontrado cabida en nuestro curso de pensamiento despierto; en otras palabras, de aquello que exterior o interiormente ya hemos vivido«.
b) El material de los sueños . – La memoria en el sueño .
Que todo el material que compone el contenido del sueño proviene de algún modo de lo vivido, es decir, que es reproducido, recordado en el sueño, esto al menos puede valer para nosotros como un conocimiento indiscutible.
Sin embargo, sería un error suponer que semejante conexión del contenido del sueño con la vida de vigilia deba desprenderse sin esfuerzo como resultado evidente de la comparación efectuada. La misma debe buscarse más bien atentamente y sabe ocultarse durante largo tiempo en toda una serie de casos.
La razón de esto radica en una serie de peculiaridades que muestra la capacidad de memoria en el sueño y que, a pesar de haber sido observadas de manera general, se han sustraído hasta ahora a toda explicación. Valdrá la pena valorar detalladamente estos caracteres.