intestinal total ( obstrucción ) de las últimas semanas. A esto se enlazan toda clase de pensamientos poco respetuosos. Uno de mis coetáneos, que perdió a su padre cuando aún iba al instituto, ocasión en la cual yo, profundamente conmovido, le ofrecí mi amistad, me contó una vez con burla el dolor de una parienta cuyo padre había muerto en la calle y había sido llevado a casa, donde al desvestir el cadáver se constató que en el momento de la muerte o post mortem se había producido una evacuación intestinal . La hija era tan profundamente infeliz por ello que este detalle desagradable tenía que perturbarle el recuerdo del padre. Aquí hemos avanzado ya hasta el deseo que se encarna en este sueño. Estar limpio y ser grande ante los hijos después de su muerte , ¿quién no desearía eso? ¿Qué ha sido de la absurdidad de este sueño? Su apariencia solo se ha originado porque en el sueño se representa fielmente una locución perfectamente admisible, respecto de la cual estamos acostumbrados a pasar por alto la absurdidad que pueda existir entre sus componentes. También aquí no podemos reprimir la impresión de que la apariencia de la absurdidad es querida, producida intencionadamente.
III. En el ejemplo que voy a aducir ahora, puedo pillar a la labor del sueño fabricando intencionadamente un absurdo para el cual no hay el menor motivo en el material. Proviene del sueño que me inspiró el encuentro con el conde Thun antes de mi viaje de vacaciones. > *Voy en un carruaje de un caballo y doy orden de ir a una estación de ferrocarril. «En la propia línea férrea no puedo ir con usted, por supuesto», le digo, después de que él hiciera una objeción, como si lo hubiera fatigado en exceso; a la