investidura de memoria avanzara hasta la percepción y ligara desde allí las fuerzas psíquicas, sino que desviaba la excitación procedente del estímulo de necesidad por un rodeo que, finalmente, a través de la motilidad voluntaria, modifica el mundo exterior de tal modo que puede producirse la percepción real del objeto de satisfacción. Hasta aquí ya hemos seguido el esquema del aparato psíquico; ambos sistemas son el germen de lo que introducimos en el aparato plenamente desarrollado como Incc y Prcc.
Para poder modificar convenientemente el mundo exterior mediante la motilidad, se requiere la acumulación de una gran suma de experiencias en los sistemas de memoria y una múltiple fijación de las relaciones que son suscitadas en este material mnemónico por diversas representaciones de meta. Avanzamos ahora en nuestras suposiciones. La actividad del segundo sistema, que tantea de múltiples maneras y emite y retira investiduras, necesita, por un lado, de la libre disposición sobre todo el material mnemónico; por otro lado, constituiría un esfuerzo superfluo si enviara grandes cantidades de investidura por los distintos caminos del pensamiento, las cuales se desviarían entonces de manera inadecuada y reducirían la cantidad necesaria para la modificación del mundo exterior. En aras de la conveniencia postulo, pues, que el segundo sistema logra mantener en reposo la mayor parte de la energía investida y utilizar solo una parte menor para el desplazamiento. La mecánica de estos procesos me es completamente desconocida; quien quisiera tomarse en serio estas ideas tendría que buscar las analogías físicas y abrirse camino para ilustrar el proceso de movimiento en la excitación neuronal. Me aferro únicamente a la idea de que la actividad del primer sistema Ψ está orientada al libre desvío de las cantidades de excitación, y de que el segundo sistema provoca, mediante las investiduras que emite, una inhibición