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nydus/Die TraumdeutungPublic
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VI. La labor del sueño.

pensamiento nocturnos, el nombre: sueños. Tienen en común con los sueños nocturnos una parte esencial de sus propiedades; su estudio en realidad nos habría podido abrir el acceso más próximo y mejor para la comprensión de los sueños nocturnos.

Como los sueños, son realizaciones de deseos; como los sueños, se basan en gran parte en las impresiones de vivencias infantiles; como los sueños, disfrutan de cierta indulgencia de la censura para sus creaciones. Si se rastrea su construcción, se advierte cómo el motivo del deseo que interviene en su producción ha revuelto, reordenado y ensamblado en un nuevo todo el material del que están edificadas.

Mantienen con los recuerdos de infancia a los que se remontan una relación semejante a la que guardan ciertos palacios barrocos de Roma con las ruinas antiguas, cuyos sillares y columnas han proporcionado el material para la construcción en formas más modernas.

En la «elaboración secundaria», que hemos atribuido a nuestro cuarto momento generador de sueños frente al contenido onírico, volvemos a encontrar la misma actividad que, en la creación de los ensueños diurnos, puede manifestarse sin inhibiciones por parte de otras influencias. Podríamos decir sin más que este cuarto momento nuestro procura configurar, a partir del material que se le ofrece, algo así como un ensueño. Pero allí donde un ensueño de este tipo ya se ha formado en el contexto de los pensamientos del sueño, este factor de la labor onírica se apoderará preferentemente de él y tenderá a hacer que penetre en el contenido onírico. Hay sueños de esta índole que consisten únicamente en la repetición de una fantasía diurna —tal vez una que haya permanecido inconsciente—, como por ejemplo el sueño del muchacho en el que va en carro con los héroes de la guerra de Troya.

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