acto de bajar corriendo —resbalar— por la escalera), cuyo matiz sádico se insinúa, a causa de los juegos de lucha, en la persecución y reducción del niño. La excitación libidinosa se intensifica y empuja hacia la acción sexual (representada en el sueño por el hecho de agarrar al niño y llevarlo hasta la mitad de la escalera). Hasta aquí el sueño sería puramente simbólico-sexual y totalmente opaco para el intérprete de sueños poco experto. Pero a la excitación libidinosa hiperfuerte no le basta esta satisfacción simbólica que habría garantizado la tranquilidad del sueño. La excitación conduce al orgasmo y, con ello, toda la simbología de las escaleras queda desenmascarada como representación del coito. — Si Freud destaca como una de las razones del aprovechamiento sexual del símbolo de la escalera el carácter rítmico de ambas acciones, este sueño parece hablar muy claramente a favor de ello, ya que, según la declaración expresa del soñador, la ritmicidad de su acto sexual, el frote ascendente y descendente, había sido el elemento más nítidamente acusado en todo el sueño.
Noch eine Bemerkung über die beiden Bilder, die, abgesehen von ihrer realen Bedeutung auch in symbolischem Sinne als »Weibsbilder« gelten, was schon daraus hervorgeht, daß es sich um ein großes und ein kleines Bild handelt, ebenso wie im Trauminhalt ein großes (erwachsenes) und ein kleines Mädchen vorkommen.
Daß auch billigere Bilder zur Verfügung stehen, führt zum Prostituiertenkomplex, wie anderseits der Vorname des Träumers auf dem kleinen Bilde und der Gedanke, es sei ihm zum Geburtstag bestimmt, auf den Elternkomplex hinweisen (auf der Stiege geboren = im Koitus erzeugt).
La confusa escena final, en la que el durmiente se ve a sí mismo acostado arriba en el descansillo de la escalera y experimenta humedad, parece remitir, más allá de la onanismo infantil, aún más