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nydus/Die TraumdeutungPublic
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VII. Zur Psychologie der Traumvorgänge.

la inversa, nuestros recuerdos, sin excluir los más profundamente grabados en nosotros, son en sí mismos inconscientes. Pueden hacerse conscientes; mas no cabe duda de que en su estado inconsciente despliegan todos sus efectos. Lo que llamamos nuestro carácter se basa, en efecto, en las huellas mnémicas de nuestras impresiones, y precisamente aquellas impresiones que han obrado con más fuerza sobre nosotros, las de nuestra primera juventud, son las que casi nunca llegan a ser conscientes. Pero si los recuerdos vuelven a ser conscientes, no muestran ninguna cualidad sensorial o lo hacen de forma muy exigua en comparación con las percepciones. Si ahora se pudiera confirmar que memoria y cualidad para la conciencia se excluyen mutuamente en los sistemas Ψ, se abriría una perspectiva muy prometedora sobre las condiciones de la excitación neuronal.

Lo que hasta ahora habíamos supuesto acerca de la composición del aparato psíquico en su extremo sensible se hizo sin tener en cuenta el sueño y las clarificaciones psicológicas deducibles de él.

Sin embargo, para el conocimiento de otra parte del aparato, el sueño se nos convierte en fuente de prueba. Hemos visto que nos era imposible explicar la formación de los sueños si no queríamos arriesgar la hipótesis de dos instancias psíquicas, una de las cuales somete la actividad de la otra a una crítica, cuya consecuencia es la exclusión de la conciencia.

La instancia crítica, hemos concluido, mantiene relaciones más estrechas con la conciencia que la criticada. Se interpone entre esta y la conciencia como un biombo. Hemos hallado además indicios para identificar la instancia crítica con aquello que rige nuestra vida de vigilia y decide sobre nuestro obrar voluntario y consciente.

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