sexuales se pueden cerrar las lagunas aún demostrables en la teoría de la represión. Dejo abierto si la exigencia de lo sexual y lo infantil puede plantearse también para la teoría del sueño; dejo esto aquí inconcluso porque ya por el supuesto de que el deseo onírico proviene en cada caso del inconsciente, he dado un paso más allá de lo demostrable23. Tampoco quiero investigar más en qué radica la diferencia en el juego de las fuerzas psíquicas durante la formación de los sueños y durante la formación de los síntomas histéricos; pues para ello nos falta un conocimiento más exacto de uno de los miembros que se han de comparar. Pero a otro punto le otorgo valor y adelanto la confesión de que solo por este punto he incluido aquí todas las consideraciones sobre los dos sistemas psíquicos, sus modos de funcionamiento y la represión. En efecto, ahora no se trata de si he concebido las relaciones psicológicas en cuestión de manera aproximadamente correcta o, como es fácil que ocurra en cosas tan difíciles, de forma sesgada e incompleta. Por mucho que pueda modificarse la interpretación de la censura psíquica, de la elaboración correcta y de la anormal del contenido onírico, sigue siendo válido que tales procesos actúan en la formación de los sueños y que muestran en lo sustancial la mayor analogía con los procesos reconocidos en la formación de los síntomas histéricos. Ahora bien, el sueño no es un fenómeno patológico; no tiene como condición previa una perturbación del equilibrio psíquico; no deja tras de sí un debilitamiento de la capacidad de rendimiento. La objeción de que mis sueños y los de mis pacientes neuróticos no permiten inferir los sueños de las personas sanas debiera descartarse sin necesidad de ser evaluada. Por lo tanto, si inferimos las fuerzas motrices de los fenómenos a partir de estos, reconocemos que el mecanismo psíquico del que se sirve la neurosis no es creado primeramente por una alteración morbosa que se apodera de la vida anímica, sino que está listo en la estructura normal del aparato anímico. Ambos sistemas psíquicos, la censura de transición
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VII. Zur Psychologie der Traumvorgänge.
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