desplazamiento*, y aquí advertimos que esta alternativa nos ofrece la misma facilidad para explicar los contrastes del sueño que la que ofrece a la teoría médica del sueño la serie que va desde el despertar parcial hasta el pleno despertar de las células cerebrales (v. pág. 57 y ss.).
Se nota además en esta serie que el elemento psíquicamente valioso, pero no reciente (el hilo de pensamiento, el recuerdo), puede ser sustituido para los fines de la formación de los sueños por un elemento reciente, pero psíquicamente indiferente, siempre y cuando se cumplan las dos condiciones de que 1. el contenido onírico obtenga una conexión con lo vivido recientemente; 2. el inductor del sueño siga siendo un proceso psíquicamente valioso. En un único caso (a) ambas condiciones son cumplidas por la misma impresión. Si se considera además que las mismas impresiones indiferentes que se aprovechan para el sueño, mientras son recientes, pierden esta aptitud en cuanto han envejecido un día (o a lo sumo varios), hay que inclinarse a suponer que la frescura de una impresión le confiere en sí misma un cierto valor psíquico para la formación de los sueños, el cual de algún modo equivale al valor de los recuerdos o hilos de pensamiento cargados de afecto. Solo mediante posteriores consideraciones psicológicas podremos adivinar en qué puede fundarse este valor de las impresiones recientes para la formación de los sueños9.
Nebenbei wird hier unsere Aufmerksamkeit darauf gelenkt, daß zur Nachtzeit und von unserem Bewußtsein unbemerkt wichtige Veränderungen mit unserem Erinnerungs- und Vorstellungsmaterial vor sich gehen können.
Die Forderung, eine Nacht über eine Angelegenheit zu schlafen, ehe man sich endgültig über sie entscheidet, ist offenbar vollberechtigt. Wir merken aber, daß wir an diesem Punkte aus der Psychologie des Träumens in die des Schlafes übergegriffen haben, ein Schritt, zu welchem sich der Anlaß noch öfter ergeben wird.