la relación del hijo con los padres, el cronológicamente cercano Macbeth descansa sobre el tema de la falta de hijos. Por lo demás, así como cualquier síntoma neurótico, e incluso el sueño, es susceptible de sobreinterpretación, más aún, la exige para su completa comprensión, también toda creación poética genuina habrá surgido de más de un motivo y estímulo en el alma del poeta y admitirá más de una interpretación. He intentado aquí tan solo la interpretación de la capa más profunda de mociones en el alma del poeta creador.
No puedo dejar los típicos sueños sobre la muerte de parientes queridos sin iluminar antes con algunas palabras su significado para la teoría del sueño en general. Estos sueños nos muestran realizado el caso bastante inusual de que el pensamiento onírico formado por el deseo reprimido elude toda censura y pasa inalterado al sueño. Deben de concurrir circunstancias especiales que hagan posible semejante destino. Encuentro el favorecimiento de estos sueños en los dos momentos siguientes: * Primero, no hay ningún deseo del que nos creamos más alejados; opinamos que desear eso «no se nos ocurriría ni en sueños», y por eso la censura onírica no está pertrechada contra esta monstruosidad, de modo parecido a como la legislación de Solón no sabía cómo establecer un castigo para el parricidio. * Segundo, al deseo reprimido y no sospechado le sale aquí al paso con especial frecuencia, justamente, un resto diurno en forma de una preocupación por la vida de la persona querida. Esta preocupación no puede introducirse en el sueño de otro modo que sirviéndose del deseo homófono; pero el deseo puede enmascararse con la preocupación avivada durante