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nydus/Die TraumdeutungPublic
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VII. Zur Psychologie der Traumvorgänge.

era esta preocupación, tanto más violenta podía ser la ligazón a establecer; entre el contenido del deseo y el de la zozobra no hacía falta que existiera relación alguna, y tampoco existía ninguna en nuestro ejemplo.

El deseo inconsciente como motor del sueño.

Ahora puedo definir con precisión lo que significa el deseo inconsciente para el sueño. Concedo que hay toda una clase de sueños en los que la estimulación proviene predominantemente o incluso exclusivamente de los restos de la vida diurna, y creo que incluso mi deseo de convertirme al fin en profesor extraordinario me habría dejado dormir tranquilo esta noche de no haber estado aún activa la preocupación por la salud de mi amigo procedente del día.

Pero esta preocupación por sí sola no habría creado ningún sueño; la fuerza impulsora que el sueño necesitaba tuvo que ser aportada por un deseo; correspondía a la inquietud procurarse semejante deseo como fuerza impulsora del sueño.

Para decirlo en una parábola: es muy posible que un pensamiento diurno desempeñe el papel de empresario del sueño; pero el empresario, que, como suele decirse, tiene la idea y el impulso de llevarla a la práctica, no puede hacer nada sin capital; necesita un capitalista que costee los gastos, y este capitalista que aporta el gasto psíquico para el sueño es siempre e inevitablemente, sea cual fuere el pensamiento diurno, un deseo procedente del inconsciente.

Andere Male ist der Kapitalist selbst der Unternehmer; das ist für den Traum sogar der gewöhnlichere Fall. Es ist durch die Tagesarbeit ein unbewußter Wunsch angeregt worden, und der schafft nun den Traum. Auch für alle anderen Möglichkeiten des hier als Beispiel verwendeten wirtschaftlichen Verhältnisses bleiben die Traumvorgänge parallel; der Unternehmer kann selbst eine Kleinigkeit an Kapital mitbringen; es

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