Ejemplos de esta índole hacen que las excitaciones sensoriales objetivas durante el sueño parezcan la más segura de entre las fuentes de los sueños. Es ella también la única que desempeña un papel en el conocimiento del lego. Si se le pregunta a una persona culta, por lo demás ajena a la literatura onírica, cómo se originan los sueños, sin duda responderá apelando a algún caso conocido por ella en el que un sueño fue esclarecido por un estímulo sensorial objetivo reconocido tras el despertar. La consideración científica no puede detenerse ahí; extrae el motivo para ulteriores preguntas de la observación de que el estímulo que actúa sobre los sentidos durante el sueño no aparece en este en su forma real, sino que es representado por alguna otra representación que guarda alguna relación con él. La relación, empero, que vincula el estímulo onírico y el resultado onírico es, según palabras de Maury, «une affinité quelconque, mais qui n’est pas unique et exclusive». (p. 72.) Escúchense, por ejemplo, tres de los sueños de despertador de Hildebrandt; uno habrá de plantearse entonces la pregunta de por qué el mismo estímulo provocó resultados oníricos tan diversos y por qué precisamente estos:
(p. 37.) > »Also ich gehe an einem Frühlingsmorgen spazieren und schlendre durch die grünenden Felder weiter bis zu einem benachbarten Dorfe, dort sehe ich die Bewohner in Feierkleidern, das Gesangbuch unter dem Arme, zahlreich der Kirche zuwandern. Richtig! es ist ja Sonntag und der Frühgottesdienst wird bald beginnen. Ich beschließe, an diesem teilzunehmen, zuvor aber, weil ich etwas echauffiert bin, auf dem die Kirche umgebenden Friedhofe mich abzukühlen. Während ich hier verschiedene Grabschriften lese, höre ich den Glöckner den Turm hinansteigen und sehe nun in der Höhe des letzteren die kleine Dorfglocke, die das Zeichen