Heiratsphantasie hinzugeben. Eines dieser Bedenken, daß man mit der Heirat seine Freiheit verliert, hat sich in der Umwandlung zu einer Verhaftungsszene verkörpert.
Si queremos volver a referirnos a que el trabajo del sueño prefiere servirse de una fantasía ya existente de antemano, en lugar de componerla primero a partir del material de los pensamientos del sueño, con esta perspicacia resolvemos tal vez uno de los enigmas más interesantes del sueño.
He contado en la pág. 20 el sueño de Maury, quien, golpeado por una maderita en la nuca, se despierta con un largo sueño, una novela completa de los tiempos de la Revolución Francesa. Puesto que el sueño se presenta como coherente y está enteramente dispuesto para la explicación del estímulo de despertamiento —de cuya llegada el durmiente no podía sospechar nada—, parece quedar únicamente la suposición de que todo el rico sueño tuvo que haberse compuesto y de haber tenido lugar en el breve lapso entre la caída de la tabla sobre las vértebras cervicales de Maury y su despertar forzado por este golpe.
No nos atreveríamos a atribuirle al trabajo del pensamiento en la vigilia semejante rapidez, y así llegaríamos a concederle al trabajo del sueño una notable aceleración del transcurso como privilegio.
Contra esta deducción rápidamente popularizada, autores recientes (Le Lorrain, Egger y otros) han formulado una viva oposición. En parte dudan de la exactitud del relato del sueño por parte de Maury, en parte intentan demostrar que la rapidez de nuestras capacidades de pensamiento en estado de vigilia no va a la zaga de lo que se le puede conceder íntegramente a la actividad onírica. El debate plantea cuestiones fundamentales cuya resolución no me parece cercana. Pero debo confesar que la argumentación de Egger, por ejemplo, precisamente en contra del sueño de la guillotina de Maury,