tener, aun cuando de por medio haya una pequeña injusticia; no hay que desaprovechar ninguna ocasión, la vida es tan breve, la muerte inevitable. Dado que también tiene un sentido sexual y que el deseo no quiere detenerse ante la injusticia, este «carpe diem» ha de temer a la censura y debe ocultarse tras un sueño. A esto se suman ahora, pidiendo la palabra, todos los contrapensamientos, el recuerdo de la época en que el alimento espiritual* le bastaba por sí solo al soñador, todas las prohibiciones e incluso las amenazas con los repugnantes castigos sexuales.
Un sueño revolucionario.
II. Ein zweiter Traum erfordert einen längeren Vorbericht:
Fui al Westbahnhof para emprender mi viaje de vacaciones a Aussee, pero ya voy al andén hacia el tren de Ischl, que sale antes.
Veo allí al conde Thun de pie, que viaja de nuevo a ver al emperador a Ischl. Había llegado a pesar de la lluvia en un coche descubierto, había salido directamente por la puerta de entrada para trenes locales y había apartado de sí con un breve movimiento de mano y sin dar explicaciones al revisor, que no lo conocía y quería pedirle el billete.
Después de que él se haya marchado en el tren de Ischl, debo abandonar de nuevo el andén y regresar a la calurosa sala de espera, pero consigo que me permitan quedarme a fuerza de insistir.
Me entretengo fijándome en quién vendrá para que le asignen un compartimento por vía de influencias; me propongo armar escándalo entonces, es decir, exigir los mismos derechos. Mientras tanto, tarareo algo que luego reconozco como el aria de Las bodas de Fígaro:
(Otro tal vez no habría reconocido el canto.)
Ich war den ganzen Abend in übermütiger, streitlustiger Stimmung gewesen, hatte Kellner und Kutscher gefrozzelt, hoffentlich ohne ihnen