sorpresa, él recuerda que por entonces, en 1851 , se había emborrachado una vez y tuvieron que encerrarlo o retenerlo. Fue cuando trabajaba para la casa T. . . Así que tú también bebiste, le pregunto. ¿Poco después te casaste? Calculo que yo nací en 1856 , lo cual me parece inmediatamente posterior.
La absurdidad expresa burla y escarnio.
La intromisión con la que este sueño hace gala de sus absurdidades, de acuerdo con las últimas consideraciones, solo la interpretaremos como el signo de una polémica particularmente encarnizada y apasionada en los pensamientos oníricos. Con tanto mayor asombro constatamos, sin embargo, que en este sueño la polémica se lleva a cabo abiertamente y se designa al padre como la persona convertida en el blanco de las burlas. Tal franqueza parece contradecir nuestros presupuestos sobre la censura en la labor onírica. Para aclararlo sirve el hecho de que aquí el padre es solo una persona interpuesta, mientras que la disputa se mantiene con otra que aparece en el sueño a través de una sola alusión. Mientras que por lo general el sueño trata de la rebelión contra otras personas, tras las cuales se oculta el padre, aquí ocurre lo inverso; el padre se convierte en un testaferro para enmascarar a otras, y por ello al sueño le está permitido ocuparse tan descaradamente de su persona, por lo demás sagrada, porque en ello interviene la seguridad de saber que en realidad no se le alude a él. Este estado de cosas se deduce del motivo del sueño. En efecto, se produjo después de que me enterara de que un colega de más edad, cuyo juicio se considera intocable, se había expresado de forma despectiva y extrañada acerca de que uno de mis pacientes continuara ahora con su labor psicoanalítica conmigo *ya por el quinto