Wendungslust; sie ist aufs feinste empfindsam für die zarten Stimmungsreize des Gemütes, für die wühlerischen Affekte, sie bildet sofort das innere Leben in die äußere plastische Anschaulichkeit hinein.
A la fantasía onírica le falta el lenguaje conceptual; lo que quiere decir tiene que pintarlo de manera intuitiva, y dado que el concepto no actúa aquí debilitándolo, lo pinta con la plenitud, la fuerza y la grandeza de la forma intuitiva.
Su lenguaje se vuelve por ello, por muy claro que sea, prolijo, pesado, torpe. La claridad de su lenguaje se dificulta especialmente por el hecho de que tiene la aversión a expresar un objeto mediante su propia imagen y prefiere elegir una imagen ajena, siempre y cuando esta sea capaz de expresar por sí misma únicamente aquel momento del objeto cuya representación le importa.
Esa es la actividad simbolizadora de la fantasía . . .
Muy importante es además que la fantasía onírica no reproduce los objetos de manera exhaustiva, sino solo en su contorno y este de la forma más libre. Sus pinturas aparecen por ello como trazadas con genialidad.
Pero la fantasía onírica no se detiene en la mera presentación del objeto, sino que se ve interiormente impelida a envolver más o menos en él al yo onírico y a generar así una acción. El sueño por estímulo visual, p. ej., pinta monedas de oro en la calle; el soñador las recoge, se alegra, se las lleva.
El material sobre el cual la fantasía onírica ejerce su actividad artística es, según Scherner, predominantemente el de los estímulos corporales orgánicos, tan oscuros de día (v. p. 25), de modo que, en la suposición de las fuentes de los sueños y de los agentes excitantes del sueño, la teoría por demás fantástica de Scherner y la doctrina tal vez demasiado sobria de Wundt y de otros fisiólogos, que por lo demás se comportan como antípodas entre sí, coinciden aquí por completo.