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nydus/Die TraumdeutungPublic
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IV. La distorsión onírica.

Si mis pacientes se comportan como la pequeña, sé que se trata de una representación que quieren reprimir. Lo mismo vale para mi sueño.

No me gusta interpretarlo porque la interpretación contiene algo contra lo que me resisto. Una vez efectuada la interpretación del sueño, averiguo aquello contra lo que me había resistido; era la afirmación de que R. es un imbécil. La ternura que siento hacia R. no puedo retrotraerla a los pensamientos oníricos latentes, pero sí a esta resistencia mía.

Si mi sueño, en comparación con su contenido latente, está desfigurado en este punto, y por cierto desfigurado en sentido contrario, la ternura manifiesta en el sueño sirve a esta desfiguración o, en otras palabras, la desfiguración se muestra aquí como intencional, como un medio de disimulo. Mis pensamientos oníricos contienen una injuria contra R.; para que yo no la note, llega al sueño lo contrario, un sentimiento de ternura hacia él.

La censura psíquica.

Esto podría ser una conclusión de validez general. Como han mostrado los ejemplos de la sección III, existen, en efecto, sueños que son cumplimientos de deseos sin velar. Donde el cumplimiento de deseos es irreconocible, disfrazado, ahí debe de existir una tendencia de defensa contra este deseo, y como consecuencia de esta defensa el deseo no podría expresarse de otro modo que desfigurado. Quiero buscar para este suceso de la vida anímica interna su equivalente en la vida social. ¿Dónde se encuentra en la vida social una desfiguración semejante de un acto anímico? Solo allí donde se trata de dos personas, de las cuales una posee un cierto poder, y la segunda tiene que guardar ciertas consideraciones a causa de este poder. Esta segunda persona desfigura entonces sus actos anímicos o, como también podemos decir, se disfraza. La

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