personas. En general se señala la frecuencia de los sueños de angustia en los enfermos del corazón y de los pulmones; es más, esta relación de la vida onírica es puesta tan de relieve por muchos autores que aquí puedo contentarme con la mera remisión a la literatura (Radestock, Spitta, Maury, M. Simon, Tissié). Tissié opina incluso que los órganos enfermos imprimen al contenido del sueño su sello característico. * Los sueños de los cardíacos suelen ser muy cortos y terminan con un despertar espantoso; casi siempre desempeña un papel en su contenido la situación de muerte en circunstancias horribles. * Los enfermos pulmonares sueñan con asfixia, aglomeración, huida, y están expuestos en un número llamativo a la conocida pesadilla, que por lo demás Börner pudo provocar experimentalmente recostando [al sujeto] sobre el rostro y tapando las vías respiratorias. * En las perturbaciones de la digestión, el sueño contiene representaciones del ámbito del deleite y del asco. * El influjo de la excitación sexual, por último, sobre el contenido de los sueños es lo suficientemente palpable para la experiencia de cada individuo como para prestar a toda la doctrina de la generación de sueños por estímulo orgánico
La teoría de los estímulos orgánicos y las sensaciones orgánicas.
También resulta inconfundible, al examinar la literatura sobre el sueño, que algunos de los autores (Maury, Weygandt) se han visto conducidos a ocuparse de los problemas de los sueños por la influencia de sus propios estados patológicos en el contenido de sus sueños.
El aumento de fuentes oníricas a partir de estos hechos indudablemente comprobados no es, por lo demás, tan significativo como cabría suponer.