bien, si el sistema W no tiene memoria alguna, es evidente que tampoco puede conservar las huellas para la asociación; los elementos W individuales verían entorpecida de forma insoportable su función si contra una nueva percepción se hiciera valer un resto de un enlace anterior. Tenemos que suponer, por tanto, como base de la asociación, más bien los sistemas mnémicos. El hecho de la asociación consiste entonces en que, a consecuencia de reducciones de la resistencia y facilitaciones, a partir de uno de los elementos Er la excitación se propaga antes hacia un segundo elemento Er que hacia un tercero.
Al entrar en mayores detalles, surge la necesidad de admitir, no uno, sino varios sistemas de este tipo —Wahrnehmung—, en los cuales la misma excitación, propagada por los elementos , experimenta una fijación de diversa índole. El primero de estos sistemas contendrá en todo caso la fijación de la asociación por simultaneidad; en los situados más lejos, el mismo material de excitación estará dispuesto según otros modos de coincidencia, de modo que relaciones como la de semejanza, entre otras, quedarían representadas por estos sistemas posteriores.
Sería por supuesto vano querer indicar con palabras la significación psíquica de un sistema semejante. Su característica radicaría en la intimidad de sus relaciones con los elementos de la materia prima mnémica, es decir, si queremos apuntar a una teoría más profunda, en las gradaciones de la resistencia de conducción hacia estos elementos.
Aquí conviene intercalar una observación de carácter general, que tal vez apunte a algo significativo. El sistema W, que no tiene la capacidad de conservar alteraciones, es decir, carece de memoria, produce para nuestra conciencia toda la multiplicidad de las cualidades sensoriales. A