Otro sueño cuyo encanto obra asimismo durante el mismo sueño: Una de mis pacientes, que había tenido que someterse a una operación de mandíbula de curso desfavorable, debía llevar, según el deseo de los médicos, un aparato refrigerante sobre la mejilla enferma día y noche. Pero solía apartarlo de un golpe en cuanto se quedaba dormida. Un día se me pidió que la amonestase por ello; había vuelto a tirar el aparato al suelo.
La enferma se disculpó: «Esta vez no puedo remediarlo en absoluto; fue la consecuencia de un sueño que había tenido por la noche. Estaba en el sueño en un palco de la ópera y me interesaba vivamente por la representación. Pero en el sanatorio estaba el señor Karl Meyer y se lamentaba horriblemente de dolores de cabeza. Me he dicho que, puesto que no tengo los dolores, tampoco necesito el aparato; por eso lo he tirado».
Este sueño de la pobre sufriente suena como la representación de una frase hecha que a uno se le escapa de los labios en situaciones desagradables: Verdaderamente sabría buscarme un placer mejor. El sueño muestra este placer mejor. El señor Karl Meyer, a quien la soñadora endosaba sus dolores, era el joven más indiferente de su conocimiento de quien podía acordarse.
Nicht schwieriger ist es, die Wunscherfüllung in einigen anderen Träumen aufzudecken, die ich von Gesunden gesammelt habe. Ein Freund, der meine Traumtheorie kennt und sie seiner Frau mitgeteilt hat, sagt mir eines Tages: »Ich soll dir von meiner Frau erzählen, daß sie gestern geträumt hat, sie hätte die Periode bekommen. Du wirst wissen, was das bedeutet.« Freilich weiß ich’s; wenn die junge Frau geträumt hat, daß sie die Periode hat, so ist die Periode ausgeblieben. Ich kann mir’s denken, daß sie gern noch einige Zeit ihre Freiheit genossen hätte, ehe die Beschwerden der Mütterlichkeit beginnen. Es war eine geschickte Art, die Anzeige von ihrer ersten Gravidität zu machen.