sur sa route et l’arrêter au passage, établissant entre eux un lien tantôt faible et indécis, tantôt plus fort et plus serré selon que l’activité actuelle du cerveau est plus ou moins abolie par le
- A un tercer grupo se pueden reunir aquellas teorías del sueño que atribuyen al alma soñadora la capacidad y la inclinación a especiales rendimientos psíquicos que en la vigilia no puede ejecutar, o bien lo hace solo de manera imperfecta. De la actividad de estas facultades se desprende por lo común una función útil del sueño. Las valoraciones que el sueño ha hallado en autores psicológicos antiguos pertenecen mayormente a esta serie. Me contentaré, sin embargo, con citar en su lugar la manifestación de Burdach, según la cual el sueño
«es la actividad natural del alma que no está limitada por el poder de la individualidad, no está perturbada por la autoconciencia, no está dirigida por la autodeterminación, sino que es la vivacidad de los centros sensibles que se complace en el libre juego» (p. 486).
Este deleite en el libre uso de las propias facultades se lo representan Burdach y otros, evidentemente, como un estado en el cual el alma se refresca y acumula nuevas fuerzas para la tarea cotidiana, es decir, más o menos a la manera de unas vacaciones. Por eso Burdach también cita y acepta las entrañables palabras con las que el poeta Novalis alaba el imperio del sueño: > «El sueño es un baluarte contra la regularidad y la cotidianeidad de la vida, un libre esparcimiento de la fantasía encadenada, donde mezcla todas las imágenes de la vida e interrumpe la constante seriedad del hombre adulto mediante un alegre juego de niños; sin los sueños sin