damit rechtfertigte, daß, wer so träume, auch ähnliche Gedanken im Wachen haben müsse. Von etwas, das in unserem Innern keinen Raum haben kann, sagen wir deshalb auch bezeichnender Weise: »Es fällt mir auch im Traume nicht
Im Gegensatz hiezu meint Plato, diejenigen seien die besten, denen das, was andere wachend tun, nur im Traum einfalle.
Pfaff dice casi para modificar un conocido refrán:
»Cuéntame tus sueños durante un tiempo y te diré cómo está tu interior.«
Sueños indecentes.
El pequeño escrito de Hildebrandt, del que ya he tomado tantas citas, la aportación más perfecta en su forma y más rica en ideas para la investigación de los problemas del sueño que he hallado en la literatura, sitúa precisamente el problema de la moralidad en el sueño en el centro de su interés. También para Hildebrandt es una regla firme: cuanto más pura la vida, más puro el sueño; cuanto más impura aquella, más impuro este.
La naturaleza moral del hombre subsiste aun en el sueño: > «Pero si bien ningún error de cálculo, por palpable que sea, ninguna inversión de la ciencia, por romántica que parezca, ningún anacronismo, por jocoso que resulte, nos ofende ni nos inspira la menor sospecha, jamás perdemos, en cambio, la diferencia entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, entre la virtud y el vicio. Por mucho que en las horas del sopor pueda desvanecerse de cuanto nos acompaña durante el día, el imperativo categórico de Kant se nos ha pegado a los talones como un compañero inseparable, de modo que ni durmiendo logramos librarnos de él. . . . . Mas (este hecho) solo se