certeza. En tanto alguien, al seguir la pista de un elemento onírico, no se decida a renunciar a esta consideración, el análisis se estancará aquí. El desprecio por el elemento en cuestión tiene en el analizado el efecto aníquico de que no se le ocurra nada de las representaciones involuntarias que hay detrás del mismo. Tal efecto no es en realidad evidente por sí mismo; no sería absurdo que alguien dijera: si esto o aquello estaba contenido en el sueño, no lo sé con seguridad; pero se me ocurre lo siguiente al respecto. Jamás se habla así y precisamente este efecto de la duda, perturbador del análisis, la delata como descendiente y como instrumento de la resistencia anímica. El psicoanálisis es con razón desconfiado. Una de sus reglas reza: Todo lo que perturba la continuación de la labor es una resistencia.
También el olvido de los sueños sigue siendo inescrutable mientras no se recurra al poder de la censura psíquica para explicarlo. La sensación de que una noche se ha soñado muchísimo y de ella solo se ha retenido muy poco puede tener en una serie de casos otro sentido, por ejemplo, el de que la labor del sueño ha transcurrido de manera perceptible durante toda la noche y solo ha dejado un breve sueño. Por lo demás, cabe albergar ninguna duda sobre el hecho de que el sueño se va olvidando progresivamente tras el despertar. A menudo se le olvida a pesar de los penosos esfuerzos por recordarlo. Pero pienso que, así como por regla general se sobreestima la magnitud de este olvido, también se sobreestima la pérdida de conocimiento respecto a él que va asociada a su naturaleza fragmentaria. Todo lo que el olvido le ha costado al contenido del sueño se puede recuperar a menudo mediante el análisis; al menos en un buen número de casos, a partir de un único trozo que haya quedado en pie, es posible hallar, si bien no el sueño —pero en eso, ciertamente, no consiste la cuestión—, sí todos los pensamientos oníricos. Para ello se requiere un mayor despliegue de atención y de superación personal en el análisis; eso es todo, pero indica de todos modos que el