de otro modo que no sea enlazado a un contenido de representación. Si el afecto y la representación no concuerdan entre sí en cuanto al tipo y a la intensidad, nuestro juicio en vigilia se
En los sueños siempre ha llamado la atención el hecho de que los contenidos representativos no traen consigo el efecto afectivo que esperaríamos como necesario en el pensamiento en estado de vigilia. Strümpell expresó que, en el sueño, las representaciones están despojadas de sus valores psíquicos. Sin embargo, en el sueño tampoco falta la ocurrencia contraria, a saber, que una intensa manifestación afectiva aparezca con un contenido que no parece ofrecer motivo alguno para la descarga de afecto.
Me encuentro en el sueño en una situación horrible, peligrosa, repugnante, pero no experimento nada de miedo o aversión; en cambio, otras veces me horrorizo ante cosas inofensivas y me alegro de cosas infantiles.
Este enigma del