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nydus/Die TraumdeutungPublic
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I. La literatura científica de los problemas del sueño

sino que se deriva de las leyes del espíritu humano, el cual, por cierto, está emparentado con la divinidad. El sueño se define como la actividad anímica del que duerme, en tanto que duerme.

Aristóteles conoce algunos de los caracteres de la vida onírica, p. ej., que el sueño reinterpreta a gran escala pequeños estímulos acaecidos durante el sueño («se cree andar a través del fuego y sentir calor, con tal de que tenga lugar un calentamiento de lo más insignificante en este o aquel miembro»), y deduce de este comportamiento que los sueños muy bien pueden revelar al médico los primeros indicios, no advertidos de día, de una modificación que comienza en el cuerpo2.

Los antiguos anteriores a Aristóteles no habían considerado el sueño, como se ha mencionado, un producto del alma soñadora, sino una inspiración de origen divino, y las dos corrientes opuestas que encontraremos siempre presentes en la valoración de la vida onírica ya se hacían notar entre ellos.

Se distinguía entre sueños verdaderos y valiosos, enviados al durmiente para advertirle o anunciarle el futuro, y sueños vanos, engañosos y nulos, cuya intención era extraviarlo o precipitarlo a la perdición.

La doctrina de los sueños de los antiguos. – Artemidoro.

Gruppe (Griechische Mythologie und Religionsgeschichte, p. 390) reproduce una clasificación de los sueños semejante según Macrobio y Artemidoro: «Se dividían los sueños en dos clases. Se consideraba que la primera solo estaba influida por el presente (o el pasado), careciendo de significado para el futuro; abarcaba los ἐνύπνια, insomnia , que reproducen directamente la representación dada o su opuesto, por ej., el hambre o su satisfacción, y los φαντάσματα, que amplían fantásticamente la representación dada, como por ej., la pesadilla,

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