sueño encubre tal vez se adivine mejor si cuento que varios días antes del sueño se vio sorprendida de repente, en medio de sus ocupaciones, por un imperativo dirigido contra su marido: ¡Cuélgate! Resultó que unas horas antes había leído en alguna parte que al ahorcarse se produce una fuerte erección. Era el deseo de esta erección el que, con este disfraz aterrorizador, retornaba de la represión. «¡Cuélgate!» venía a significar tanto como «Procúrate una erección a toda costa». Las píldoras de arsénico del Dr. Jenkins en El nabab vienen al caso; pero a la paciente también le constaba que el afrodisíaco más fuerte, la cantárida, se prepara aplastando escarabajos (las llamadas moscas españolas). A este sentido apunta el componente principal del contenido onírico.
El abrir y cerrar la ventana es una de sus discrepancias constantes con su marido. Ella misma duerme con predilección por el aire, su marido con fobia a él.
La fatiga es el síntoma principal de cuyas quejas ha tenido motivo estos días.
En todos los tres sueños aquí comunicados he destacado por medio de la cursiva dónde uno de los elementos oníricos se repite en los pensamientos del sueño, para hacer ostensible la múltiple relación del primero.
Como, sin embargo, para ninguno de estos sueños se ha llevado la análisis hasta el final, bien vale la pena entrar en un sueño con análisis comunicada de manera pormenorizada, para probar en él la sobredeterminación del contenido onírico.
Elijo para ello el sueño de la inyección de Irma. Reconoceremos sin esfuerzo en este ejemplo que la labor de condensación en la formación del sueño se sirve de más de un solo medio.
La persona principal del contenido del sueño es la paciente Irma, quien fue vista con los rasgos que le corresponden en la vida y,