meiner Patientinnen, die den schönen Namen Flora trägt, eine Weile im Mittelpunkte unseres Gespräches stand. Es muß so zugegangen sein, daß ich über diese Mittelglieder aus dem botanischen Vorstellungskreis die Verknüpfung der beiden Tageserlebnisse, des gleichgültigen und des aufregenden, vollzog. Dann stellten sich weitere Beziehungen ein, die des Kokains, welche mit Fug und Recht zwischen der Person des Dr. Königstein und einer botanischen Monographie, die ich geschrieben habe, vermitteln kann, und befestigten diese Verschmelzung der beiden Vorstellungskreise zu einem, so daß nun ein Stück aus dem ersten Erlebnis als Anspielung auf das zweite verwendet werden konnte.
Estoy preparado para que se impugne esta aclaración tildándola de arbitraria o rebuscada. ¿Qué habría sucedido si el profesor Gärtner no se hubiera acercado con su esposa floreciente, si la paciente de quien hablamos no se llamara Flora, sino Anna? Y, sin embargo, la respuesta es fácil. Si no se hubieran dado estas relaciones de pensamiento, probablemente se habrían escogido otras.
Es muy fácil establecer tales relaciones, como bien pueden demostrar las preguntas jocosas y los enigmas con los que nos alegramتs el día. El ámbito de poder del chiste es ilimitado.
Para dar un paso más: si entre ambas impresiones del día no se hubiesen podido establecer suficientes relaciones intermedias, el sueño simplemente habría resultado de otro modo; otra impresión indiferente del día —de esas que acuden a nosotros en tropel y que olvidamos— habría ocupado el lugar de la «monografía» para el sueño, habría entrado en conexión con el contenido de la conversación y lo habría representado en el contenido onírico. Puesto que ninguna otra [impresión] aparte de la de la monografía corrió esa suerte, es muy probable que haya sido la más apta para el enlace.
Uno nunca necesita maravillarse como el avispado Hans de Lessing «de que solo los ricos en el mundo posean la mayor cantidad de dinero».