Leiblichem und Seelischem erstreckt. Selbst wo das Psychische sich bei der Erforschung als der primäre Anlaß eines Phänomens erkennen läßt, wird ein tieferes Eindringen die Fortsetzung des Weges bis zur organischen Begründung des Seelischen einmal zu finden wissen. Wo aber das Psychische für unsere derzeitige Erkenntnis die Endstation bedeuten müßte, da braucht es darum nicht geleugnet zu werden.
d) Warum man den Traum nach dem Erwachen vergißt ?
Que el sueño por la mañana «se disipe» es proverbial. Por supuesto, es capaz de ser recordado. Pues al sueño solo lo conocemos por el recuerdo de él tras el despertar; pero muy a menudo creemos que solo lo recordamos de forma incompleta, mientras que por la noche había más de él; podemos observar cómo un recuerdo onírico todavía vívido por la mañana se desvanece en el transcurso del día hasta quedar en pequeños fragmentos; a menudo sabemos que hemos soñado, pero no qué hemos soñado, y estamos tan acostumbrados a la experiencia de que el sueño está sujeto al olvido que no descartamos como absurda la posibilidad de que también haya podido soñar por la noche aquel que por la mañana no sabe nada ni del contenido ni del hecho de haber soñado.
Por otra parte, ocurre que los sueños muestran una durabilidad extraordinaria en la memoria. He analizado en mis pacientes sueños que les habían ocurrido 25 o más años atrás, y puedo recordar un sueño propio que está separado del día de hoy por lo menos 37 años y que, sin embargo, no ha perdido nada de su frescura mnemónica. Todo esto es muy extraño y, de entrada, incomprensible.
El olvido de los sueños.
Sobre el olvido de los sueños trata con mayor extensión Strümpell. Este olvido es evidentemente un fenómeno complejo, pues Strümpell no lo atribuye a una sola causa, sino a toda una serie de motivos.