En otro lugar aún podría mostrarse cómo la composición del aparato a partir de ambas instancias permite también un refinamiento de la prestación normal que sería imposible para una sola24.
f) Lo inconsciente y la conciencia . – La realidad .
Si miramos más de cerca, no se trata de la existencia de dos sistemas cerca del extremo motor del aparato, sino de dos clases de procesos o modalidades del curso de la excitación, cuya suposición nos ha sido sugerida por las consideraciones psicológicas de las secciones precedentes. Nos daría igual; pues debemos estar siempre dispuestos a abandonar nuestras representaciones auxiliares cuando creemos hallarnos en condiciones de sustituirlas por otra cosa que se aproxime mejor a la realidad desconocida. Intentemos ahora rectificar algunas concepciones que pudieron formarse erróneamente mientras tuvimos presentes los dos sistemas en el sentido más inmediato y burdo como dos localidades dentro del aparato anímico, concepciones que han dejado su precipitado en las expresiones «reprimir» y «penetrar». Por lo tanto, cuando decimos que un pensamiento inconsciente aspira a su traducción al preconsciente para luego penetrar en la conciencia, no queremos decir que deba formarse un segundo pensamiento situado en un nuevo lugar, por así decirlo, un título junto al cual el original subsiste; y también de la penetración en la conciencia queremos despojar cuidadosamente toda idea de cambio de lugar. Cuando decimos que un pensamiento preconsciente es reprimido y luego absorbido por el inconsciente, estas imágenes —tomadas del círculo conceptual de la lucha por un terreno— podrían tentarnos a suponer que efectivamente se disuelve una disposición en una localidad psíquica y es reemplazada por una nueva en la otra localidad. En