hace algo en su miembro; él teme una operación. El otro le golpea la boca con una barra de hierro, de modo que pierde uno o dos dientes. Está atado con cuatro pañuelos de seda.
El sentido sexual de este sueño es probablemente indiscutible.
Los pañuelos de seda corresponden a una identificación con un homosexual conocido por él. El soñador, que jamás ha practicado el coito ni ha buscado jamás en la realidad relaciones sexuales con hombres, se imagina el tráfico sexual según el modelo de la masturbación puberal que le fuera otrora familiar.
Über die Symbolik des Zahnreizes.
Creo que también las frecuentes modificaciones del típico sueño de irritación dental —p. ej., que otro le arranque un diente al soñador y cosas similares— se vuelven comprensibles mediante la misma aclaración50. Sin embargo, puede parecer enigmático cómo la «irritación dental» llega a adquirir este significado. Llamo aquí la atención sobre el desplazamiento tan frecuente de abajo arriba, que está al servicio de la represión sexual y en virtud del cual en la histeria toda clase de sensaciones e intenciones que deberían desarrollarse en los genitales pueden realizarse al menos en otras partes irreprochables del cuerpo. Es también un caso de semejante desplazamiento cuando en el simbolismo del pensamiento inconsciente los genitales son sustituidos por el rostro. El uso lingüístico colabora en ello al reconocer las «nalgas» como homólogas de las mejillas, y al mencionar los «labios menores» junto a los labios que enmarcan la hendidura bucal. La nariz es equiparada al pene en numerosas alusiones, y la vellosidad de aquí y de allá completa la semejanza. Solo una formación queda fuera de toda posibilidad de comparación: los dientes; y precisamente esta coincidencia entre concordancia y desviación es lo que hace que los dientes sean idóneos para los fines de la representación