abrigamos la confiada expectativa de llegar al final, por completo sin nuestra intervención, a los pensamientos oníricos a partir de los cuales se ha originado el sueño. En contra de esto, la crítica tendrá más o menos lo siguiente que objetar: que a partir de un elemento individual del sueño se llegue a cualquier parte no tiene nada de maravilloso. A cada representación se le puede vincular algo de manera asociativa; lo único singular es que en este transcurrir del pensamiento desprovisto de meta y arbitrario se deba llegar precisamente a los pensamientos oníricos. Probablemente esto sea un autoengaño; uno sigue la cadena asociativa desde un elemento hasta que advierte que se interrumpe por algún motivo; cuando a continuación se toma un segundo elemento, es tan solo natural que la ilimitación original de la asociación experimente ahora una restricción. Se tiene todavía en la memoria la cadena de pensamientos anterior y por eso, al analizar la segunda representación onírica, se tropezará más fácilmente con ocurrencias aisladas que también tienen algo en común con las ocurrencias de la primera cadena. Entonces uno se imagina haber encontrado un pensamiento que representa un nudo de unión entre dos elementos oníricos. Dado que por lo demás uno se concede toda la libertad de conexión de pensamientos y en realidad solo excluye las transiciones de una representación a otra que rigen en el pensamiento normal, al final no resulta difícil amañar a partir de una serie de «pensamientos intermedios» algo a lo que se denomina los pensamientos oníricos, y que se hace pasar, sin garantía alguna, dado que estos de otro modo no se conocen, por el sustituto psíquico del sueño. Pero todo en ello es arbitrariedad y aprovechamiento de la casualidad que parece ingenioso, y cualquiera que se someta a este inútil esfuerzo puede cavilar por este camino, para cualquier sueño que elija, una interpretación a su antojo.
Si tales objeciones se nos presentan realmente, podemos invocar para nuestra defensa la impresión de nuestras interpretaciones de los sueños,