B. Dattner.)
. . . Luego alguien había entrado a robar en el apartamento y ella había llamado asustada a un sereno. Pero este se había ido amistosamente con dos «rufianes»41 a una iglesia42 a la que subían varios peldaños; detrás de la iglesia había una montaña43 y arriba un denso bosque44. El sereno iba equipado con casco, placa de gola y abrigo45. Tenía una poblada barba castaña. Los dos vagabundos que habían marchado pacíficamente con el sereno llevaban unos delantales atados a la cintura a modo de sacos46. Delante de la iglesia, un camino conducía hacia la montaña. Este estaba cubierto a ambos lados de hierba y maleza que se volvía cada vez más espesa hasta convertirse en un auténtico bosque en la cima de la montaña.
- Sobre la simbología de la orina.
Die hier reproduzierten Zeichnungen stammen aus einer Reihe von Bildern, die Ferenczi in einem