ha podido confirmar la representación del cuerpo como una casa. Debe ofender también el hecho de que aquí se le imponga de nuevo al alma el trabajo del sueño como una actividad inútil y sin meta, ya que, según la doctrina en cuestión, el alma se contenta con fantasear sobre el estímulo que la ocupa, sin que vislumbre algo así como una liquidación
Sin embargo, una objeción afecta gravemente a la doctrina de Scherner sobre la simbolización de los estímulos corporales a través del sueño. Estos estímulos corporales están presentes en todo momento y, según la opinión general, durante el sueño el alma es más accesible a ellos que en la vigilia. No se comprende entonces por qué el alma no sueña continuamente durante toda la noche, y además cada noche sobre todos los órganos. Si se quiere eludir esta objeción mediante la condición de que deben partir excitaciones especiales del ojo, el oído, los dientes, los intestinos, etc., para despertar la