handelt gleichsam in Beachtung der bilateralen Symmetrie!*
Así es el sueño a menudo más profundo cuanto más disparatado parece.
En todos los tiempos, aquellos que tenían algo que decir y no podían decirlo sin peligro, solían ponerse con gusto el gorro de los locos. El oyente a quien iba destinada la palabra prohibida la toleraba más fácilmente si al mismo tiempo podía reírse y halagarse con el juicio de que aquello desagradable era evidentemente una necedad.
Exactamente igual que en la realidad el sueño, procede en el drama el príncipe que tiene que fingir locura, y por eso también se puede afirmar del sueño lo que Hamlet, sustituyendo las condiciones reales por otras ingeniosamente incomprensibles, asegura de sí mismo: «Estoy loco solo del norte-noroeste; cuando sopla el viento del sur, puedo distinguir un milano de un halcón69.»
No hay rendimiento de juicio en el sueño.
He resuelto,