trastornos mentales mediante una analogía más estrecha. Reconoce dos caracteres principales del «délire»: 1. une action spontanée et comme automatique de l’esprit; 2. une association vicieuse et irregulière des idées (p. 126).
Del propio Maury provienen dos excelentes ejemplos de sueños en los que la mera asonancia de las palabras media la conexión de las representaciones oníricas. Soñó una vez que emprendía una peregrinación (pélerinage) a Jerusalén o La Meca, luego se hallaba tras muchas aventuras junto al químico Pelletier, este le daba tras una conversación una pala (pelle) de zinc y esta se convertía en un fragmento de sueño posterior en su gran espada de combate (p. 137).
En otra ocasión iba por la carretera en sueños y leía en los hitos kilométricos los kilo metros, luego se encontraba en casa de un especiero que tenía una balanza grande, y un hombre ponía pesas de kilo en el plato para pesar a Maury; entonces el especiero le decía: «No está usted en París, sino en la isla de Gilolo .»