la relación entre tío y sobrino se ha convertido en mi caso, debido a la naturaleza especial de mis primeras vivencias infantiles (v. la análisis p. 303 y ss.), en la fuente de todas las amistades y de todos los odios.
Sueños hipócritas.
Existe una clase de sueños que tienen derecho particular a ser calificados de »hipócritas« y que ponen a dura prueba la teoría del cumplimiento de deseo. Cobré conciencia de ellos cuando la Dra. M. Hilferding sometió a discusión en la »Asociación Psicoanalítica de Viena« el relato del sueño de Rosegger que se imprime a continuación.
Rosegger en »Waldheimat«, tomo II, cuenta en la historia »Fremd gemacht« (p. 303):
»Ich erfreue mich sonst eines gesunden Schlummers, aber ich habe die Ruhe von so mancher Nacht eingebüßt, ich habe neben meinem bescheidenen Studenten- und Literatendasein den Schatten eines veritabeln Schneiderlebens durch die langen Jahre geschleppt, wie ein Gespenst, ohne seiner los werden zu können.«
»No es verdad que durante el día me hubiera ocupado tan frecuente y vívidamente en pensamientos con mi pasado. Un agitador del mundo y del cielo surgido de la piel de un filisteo tiene otras cosas que hacer. Pero el apuesto muchacho tampoco habrá pensado apenas en sus sueños nocturnos; solo más tarde, cuando me hube acostumbrado a meditar sobre todo o también cuando el filisteo que llevo dentro comenzó a agitarse de nuevo un poco, me llamó la atención el porqué —si es que llegaba a soñar— yo era siempre el oficial sastre y que de ese modo llevaba ya tanto tiempo trabajando gratis en el taller de mi maestro. Cuando estaba así sentado junto a él cosiendo y planchando, era muy consciente de que en realidad ya no pertenecía a ese lugar, de que como ciudadano tenía que ocuparme de otras cosas; sin