Ahora captamos otra pieza de la correlación. Estos procesos incorrectos son los primarios en el aparato psíquico; tienen lugar allí donde las representaciones son abandonadas por la carga preconsciente, dejadas a sí mismas y pueden colmarse de la energía proveniente de lo inconsciente, desinhibida y tendiente al desagüe. Se añaden algunas otras observaciones que respaldan la concepción de que estos procesos, calificados de incorrectos, no son en verdad falsificaciones de los errores de pensamiento normales, sino los modos de trabajo del aparato psíquico liberados de una inhibición. Así vemos que la transferencia de la excitación preconsciente a la motilidad ocurre según los mismos procesos, y que la ligazón de las representaciones inconscientes con palabras muestra fácilmente las mismísimas desplazamientos y mezclas atribuidos a la inatención. Finalmente, una prueba del incremento de trabajo que se hace necesario en la inhibición de estos modos de curso primarios se desprendería del hecho de que nosotros un
efecto cómico, lograr un excedente destinado a ser evacuado mediante la risa, si dejamos que estas formas de curso del pensamiento avancen hasta la conciencia.
Los procesos anormales son los primitivos.
La teoría de las psiconeurosis sostiene con seguridad excluyente que solo pueden ser mociones de deseos sexuales procedentes de la infancia las que, en los periodos evolutivos de la niñez, han experimentado la represión (transformación del afecto) y son luego capaces de una renovación en periodos evolutivos posteriores, ya sea como consecuencia de la constitución sexual —que se va formando a partir de la bisexualidad originaria—, ya sea como consecuencia de influencias desfavorables de la vida sexual, aportando así las fuerzas motrices para toda formación de síntomas psiconeuróticos. Solo mediante la introducción de estas fuerzas