pagaré más tarde, volveré enseguida. Pero ellos exclaman con una sonrisa burlona: Ya nos conocemos esa, eso lo dice cualquiera. Un cliente todavía le grita a sus espaldas: Ahí va otro que se larga. Luego es conducido a un local estrecho, donde encuentra a una mujer con un niño en brazos. Uno de sus acompañantes dice: Este es el señor Müller. Un comisario o algún otro funcionario ojea un montón de papeles o escritos mientras repite: Müller, Müller, Müller. Finalmente le hace una pregunta, a la que él responde con un sí. Entonces se vuelve hacia la mujer y se da cuenta de que le ha crecido una gran barba.
Los dos componentes son fáciles de separar aquí. Lo superficial es una fantasía de detención, que nos parece de nueva creación por la labor del sueño. Pero detrás de ella se hace visible, como el material que ha experimentado