Sie müßten finden, daß von dem großen Rätsel, nach dessen Lösung sie dürsten, die Natur uns hier schon die erste Silbe eingeflüstert
El ingenioso filósofo Lichtenberg, a quien debemos sutiles observaciones y comentarios sobre este tema, escribe en una ocasión:
»Vuelvo a recomendar los sueños. Vivimos y sentimos tan bien en el sueño como en la vigilia, y lo uno forma parte de nuestra existencia tan bien como lo otro. Entre las virtudes del hombre se cuenta el que sueña y lo sabe. Difícilmente se ha hecho aún el uso correcto de ello. El sueño es una vida que, compuesta con la nuestra, da lugar a eso que llamamos vida humana. Los sueños se van deslizando gradualmente en nuestra vigilia, y no se puede decir dónde empieza lo uno y dónde acaba lo otro.«
Y Nietzsche, a quien debemos reconocer como precursor directo del psicoanálisis también en este terreno, conoce relaciones