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nydus/Die TraumdeutungPublic
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V. El material del sueño y las fuentes del sueño.

También la «angustia de examen» de los neuróticos halla su refuerzo en esta angustia infantil. Una vez que hemos dejado de ser escolares, ya no son los padres y educadores primero, o los maestros después, quienes se ocupan de nuestro castigo; la inexorable cadena causal de la vida ha tomado a su cargo nuestra educación posterior, y así soñamos con el examen de madurez o con el doctorado —¿y quién no temblaba entonces, aun siendo un justo?— cada vez que esperamos que el éxito nos castigue por no haber hecho algo correctamente, por no haberlo llevado a cabo de manera ordenada, cada vez que sentimos la presión de una responsabilidad.

Una mayor clarificación de los sueños de exámenes se la debo a la observación de un colega entendido, quien destacó una vez en una conversación científica que, según su saber, el sueño del examen de madurez solo se presenta en personas que han aprobado dicho examen, jamás en aquellas que han fracasado en él.

El angustioso sueño de examen, que —según se confirma cada vez más— aparece cuando uno espera para el día siguiente un rendimiento bajo su propia responsabilidad y la posibilidad de hacer el ridículo, habría escogido, por tanto, una ocasión del pasado en la cual el gran miedo se demostró injustificado y fue refutado por el desenlace.

Este sería un ejemplo muy llamativo de malentendido del contenido onírico por parte de la instancia vigilante. La objeción entendida como indignación contra el sueño: «Pero si yo ya soy doctor» y cosas por el estilo, sería en realidad el consuelo que el sueño brinda, y que sonaría así: No temas por lo ma-ñana; piensa en el miedo que tuviste ante el examen de madurez y, sin embargo, no te pasó nada. ¡Hoy ya eres doctor, etc.!

Pero la angustia que le achacamos al sueño provenía de los restos diurnos.

Las pruebas de esta explicación que he podido realizar en mí y en otros, aunque no fueron lo suficientemente numerosas, han dado un buen resultado.

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