A la mañana siguiente, sin embargo, se me acercó muy dichoso y me contó: Anoche soñé que habíamos estado en el refugio Simony.
Ahora lo comprendí; cuando hablé del Dachstein, él había esperado que en la excursión a Hallstatt ascendería a la montaña y lograría ver el refugio del que tanto se había hablado junto al catalejo.
Cuando luego notó que se pretendía contentarlo con estribaciones y una cascada, se sintió engañado y se desanimó. El sueño lo compensó por ello.
Intenté averiguar detalles del sueño; eran escasos.
»Man geht sechs Stunden lang auf Stufen hinauf,« wie er’s gehört hatte.
Auch bei dem 8½ jährigen Mädchen waren auf diesem Ausfluge Wünsche rege geworden, die der Traum befriedigen mußte. Wir hatten den 12 jährigen Knaben unserer Nachbarn nach Hallstatt mitgenommen, einen vollendeten Ritter, der, wie mir schien, sich bereits aller Sympathien des kleinen Frauenzimmers erfreute. Sie erzählte nun am nächsten Morgen folgenden Traum:
Denk’ dir, ich hab’ geträumt, daß der Emil einer von uns ist, Papa und Mama zu euch sagt und im großen Zimmer mit uns schläft wie unsere Buben. Dann kommt die Mama ins Zimmer und wirft eine Handvoll großer Schokoladestangen in blauem und grünem Papiere unter unsere Betten.
Los hermanos, que por lo tanto no entienden de la interpretación de los sueños en virtud de una transmisión hereditaria, declararon exactamente igual que nuestros autores: este sueño es un sin sentido. La muchacha intercedió al menos por una parte del sueño, y es valioso para la teoría de las neurosis saber por cuál: que el Emil esté