«... nunca se repite la vida del día con sus esfuerzos y goces, sus alegrías y dolores, más bien el sueño se empeña en liberarnos de ella. Incluso cuando toda nuestra alma estuvo llena de un objeto, cuando un dolor profundo desgarró nuestro fuero interno o una tarea reclamó toda nuestra fuerza mental, el sueño nos da algo completamente ajeno, o de la realidad toma solo elementos individuales para sus combinaciones, o solo penetra en la tonalidad de nuestro estado de ánimo y simboliza la
– J. H. Fichte (I, 541) habla en el mismo sentido directamente de sueños complementarios (Ergänzungsträumen) y los califica como uno de los beneficios secretos de la naturaleza autocurativa del espíritu.
En sentido parecido se expresa aún L. Strümpell en el estudio sobre la naturaleza y el origen de los sueños, con razón alabado por todos lados (p. 16):
»Wer träumt, ist der Welt des wachen Bewußtseins abgekehrt« . . .
(p. 17):
»Im Traume geht das Gedächtnis für den geordneten Inhalt des wachen Bewußtseins und dessen normales Verhalten so gut wie ganz verloren« . . .
(p. 19):
»Die fast erinnerungslose Abgeschiedenheit der Seele im Traume von dem regelmäßigen Inhalt und Verlaufe des wachen Lebens« . . . .
La gran mayoría de los autores ha sostenido, sin embargo, la opinión contraria respecto a la relación del sueño con la vida de vigilia.