de otro tipo de desplazamiento. Sin embargo, por los análisis se sabe que tal desplazamiento existe y que se manifiesta en un intercambio de la expresión lingüística para el pensamiento en cuestión. En ambos casos se trata de un desplazamiento a lo largo de una cadena asociativa, pero el mismo proceso tiene lugar en diferentes esferas psíquicas, y el resultado de este desplazamiento es, por un lado, que un elemento es sustituido por otro, mientras que en el otro caso un elemento intercambia su formulación verbal por otra.
Esta segunda clase de desplazamiento que se produce en la formación de los sueños no solo posee un gran interés teórico, sino que también es especialmente apta para esclarecer la apariencia de absurdo fantástico con que el sueño se reviste. El desplazamiento se efectúa por regla general en el sentido de que una expresión incolora y abstracta del pensamiento del sueño se cambia por otra figurada y concreta. La ventaja y, por ende, la intención de este reemplazo es obvia. Lo figurado es representable para el sueño, se deja insertar en una situación en la que la expresión abstracta plantearía a la representación onírica dificultades similares a las que, por ejemplo, un artículo de fondo político de un periódico plantearía a su ilustración. Pero no solo la representabilidad, también los intereses de la condensación y de la censura pueden salir ganando con este intercambio. Una vez que el pensamiento del sueño, expresado de forma abstracta e inservible, se ha transformado en un lenguaje figurado, surgen entre esta nueva expresión y el resto del material onírico, con mayor facilidad que antes, los puntos de contacto e identidades que el trabajo del sueño necesita y que crea allí donde no existen, pues los términos concretos, debido al desarrollo de cualquier idioma, son más ricos