causa real, correspondiente y suficiente, ¿cómo es que él, Jarvis Lorry, se encontraba allí? ¿Cómo es que se había quedado dormido, con la ropa puesta, en el sofá del gabinete de consulta del doctor Manette, y se hallaba discutiendo estos puntos fuera de la puerta del dormitorio del Doctor a altas horas de la madrugada?
A los pocos minutos, la señorita Pross estaba de pie junto a él, susurrándole al oído. Si le hubiera quedado la más mínima partícula de duda, las palabras de ella la habrían disipado por necesidad; pero a esas alturas él tenía la mente despejada y no le quedaba ninguna. Aconsejó que dejaran pasar el tiempo hasta la hora habitual del desayuno y que luego se encontraran con el Doctor como si no hubiera ocurrido nada inusual. Si él parecía encontrarse en su estado mental acostumbrado, el señor Lorry procedería entonces con cautela a buscar dirección y guía en la opinión que, en su